Investigadores españoles descubren el papel de RAB7 en la formación del melanoma

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, en colaboración con el Memorial Sloan Ketterin Cancer Center de Nueva York y el Hospital 12 de Octubre en Madrid, han identificado más de 40 genes que definen el grado de agresividad del melanoma y lo distinguen de otros cánceres de mal pronóstico.

El trabajo, dirigido por María Soengas, combina diferentes vías para encontrar las moléculas clave que definen este tipo de cáncer: aproximación genética, análisis bioinformáticos y caracterización funcional de las rutas implicadas en la formación del melanoma. Los investigadores compararon 900 líneas celulares de hasta 35 tipos tumorales y  encontraron que muchos de los genes cuya expresión aumenta en el melanoma están implicados en la formación de endosomas, vesículas mediante las cuales las células tumorales incorporan componentes del entorno y obtienen energía a partir su degradación.

Entre estos genes relacionados con la formación de endosomas, los investigadores descubrieron el papel crítico que realiza la proteína RAB7 (RAB7A member RAS oncogene family) en las células del melanoma. RAB7 es una proteína implicada en la formación y degradación de lisosomas (vesículas de digestión celulares), cuyo gen codificante se localiza en una región cromosómica frecuentemente alterada en melanoma. Sin embargo, no existían evidencias previas de un papel importante de la proteína en la formación de tumores. Con este estudio, el equipo de María Soengas ha determinado que en presencia de altas concentraciones de RAB7, la autodigestión celular se muestra muy activa, lo que permite a las células tumorales obtener energía, dividirse y proliferar. Sin embargo, cuando los niveles de RAB7 se reducen, se produce un cambio fenotípico en las células que favorece su diseminación por el organismo iniciando el proceso de metástasis.

Estos resultados tienen gran relevancia, tanto a nivel básico, para determinar los procesos moleculares que intervienen en la formación y evolución del melanoma e identificar sus puntos débiles, como a nivel clínico, dónde la cantidad de RAB7 presente en el tumor cutáneo puede informar sobre el riesgo a desarrollar metástasis.

Por último, la participación de RAB7 y su importancia en el control de los endosomas permiten entender el mecanismo de acción de BO-110, agente basado en nanopartículas de ARN y desarrollado en el mismo grupo de investigación de María Soengas, que resulta letal para las células del melanoma y otros tumores. “Sabíamos cómo nuestros nanocomplejos actúan dentro de las células tumorales, pero no cómo se incorporan selectivamente en ellas” indica Soengas.  El tamaño del compuesto hace necesario que las células formen endosomas para incorporarlo. Como la formación de endosomas es muy activa en las células tumorales, las nanopartículas sólo serán incorporadas por este tipo de células y no por las células normales adyacentes que evitarán, por tanto, sus efectos tóxicos.

Referencia: Alonso-Curbelo et al. RAB7 Controls Melanoma Progression by Exploiting a Lineage-Specific Wiring of the Endo- lysosomal Pathway. Cancer Cell 26, 1-16, July 14, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/j.ccr.2014.04.030

Fuente: cnio.es

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