Anna Lluch “El cáncer de mama es un problema de salud pública”


Lucía Márquez Martínez

Si hay una luchadora incansable contra el cáncer de mama esa es Anna Lluch. Jefa del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia y vocal del Grupo Español de Investigación de Cáncer de Mama (GEICAM), la doctora Lluch está volcada en el estudio y el tratamiento de esta enfermedad, de la que solamente en España se diagnostican 27.000 nuevos casos cada año.

La doctora Anna Lluch, Jefa del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia. Imagen: L. Márquez Martínez (MedigenePress SL)

La doctora Anna Lluch, Jefa del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia. Imagen: L. Márquez Martínez (MedigenePress SL)

Esta oncóloga reconocida a nivel internacional ha recibido la Medalla de la Universitat de València y la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana al Mérito Científico como reconocimiento a su extensa trayectoria profesional. De hecho, más de 10.000 mujeres han sido tratadas por Anna Lluch, quien ahora aguarda esperanzada la secuenciación masiva del genoma para poder conocer mucho más sobre las causas y características de los tumores.

Con motivo de su participación en el curso de Postgrado en Genética Médica– organizado por la Universitat de València en la sede de ADEIT-, Anna Lluch nos habla sobre los últimos avances en investigación y tratamiento de esta patología que, como ella misma dice “ya no es sinónimo de muerte”.

 

Hace 20 años que se logró clonar los genes BRCA1 y BRCA2, primeros genes identificados relacionados con el cáncer de mama ¿Qué avances se han hecho desde entonces en lo referente a la prevención y al diagnóstico precoz?

Lo cierto es que pocos, aunque hoy sabemos que estos genes son los que verdaderamente marcan el riesgo hereditario. Todos los cánceres son genéticos, solo una pequeña parte-alrededor del 5%- son hereditarios. Identificar el BRCA1 y el BRCA2 nos ha servido en cáncer de mama y de ovario para identificar a un subgrupo de mujeres de las que antes solo teníamos el dato de antecedentes familiares, pero no teníamos datos objetivos de alteraciones cromosómicas. Ahora sabemos que las portadoras de dichas alteraciones pueden transmitir un riesgo a sus familiares o que han heredado la mutación de sus antecesores.

Además, en estos momentos tenemos unidades de consejo genético para casos de cánceres hereditarios en los hospitales públicos. En el caso de la Comunidad Valenciana, donde yo trabajo, está muy bien estructurado y tenemos cuatro unidades en los hospitales de referencia.  A estas unidades remitimos a las mujeres de las que sospechamos que puedan tener un cáncer hereditario.

¿Cuándo se sospecha que un cáncer de mama puede ser hereditario?

Esto lo determinamos a través de una serie de criterios previamente establecidos como que haya cánceres de mama u ovario en familiares de primer grado o que presenten la enfermedad en una edad temprana (es decir, en menores de 30 años). En los casos de las mujeres que cumplen estas premisas la proporción de las que tienen el gen mutado es del 60%.

A las pacientes que cumplen estos criterios estrictos les hacemos un estudio genético. Cuando tenemos la prueba de la presencia de mutación no las dejamos a su libre albedrío porque la probabilidad que tiene de padecer un cáncer de mama teniendo una mutación, ellas o sus familiares directos a los que también estudiamos, es de un 60-80% y de que tengan un cáncer de ovario está en una probabilidad de un 40-45%. Lógicamente, no podemos abandonarlas con este riesgo, por lo que les ofrecemos tres posibilidades de prevención: seguimiento estricto tanto de mama como de ovario, tratamiento hormonal que prevenga la aparición de un tumor o la cirugía, en este caso una mastectomía.

Ahí entraría el controvertido ‘efecto Jolie’…

El efecto Jolie ha ido bien para las mujeres porque las ha concienciado y ha mostrado que esto también afecta a las mujeres famosas. Pero es importante remarcar que ella era una persona sana, ella era la hija de una mujer que tuvo cáncer de mama. Hay que dejar claro que el estudio de la mutación del gen se tiene que buscar primero en la mujer afecta del cáncer de mama y si ella la tiene ya se puede estudiar a sus hijas y hermanas y ofrecerles posibles intervenciones.

Lo que más aceptan las mujeres es la cirugía profiláctica. El tratamiento hormonal y el seguimiento no acaba de convencerlas, ellas prefieren deshacerse de ese riesgo a través de la mastectomía bilateral. Del mismo modo, cuando ya han pasado su edad de procreación se plantean la ovariotomía.

¿En qué dirección se están enfocando actualmente los tratamientos contra el cáncer de mama? ¿Qué papel juega la genética en ellos?

Gracias al mejor conocimiento de la biología molecular hoy podemos saber que los cánceres de mama son muy heterogéneos. Así, hacemos los perfiles genómicos y tratamos a las pacientes según la alteración que presenten. Ya no nos guiamos por si es grande o pequeño como hace un tiempo, cuando el TNM (sistema para determinar los estadios del cáncer basado en la extensión del tumor, su diseminación en los ganglios linfáticos regionales y la presencia de metástasis) era lo que nos traía de cabeza. Además, los tratamientos que se proporcionan hoy  ya no son solamente quimioterapia sino tratamientos biológicos dirigidos a las alteraciones de la célula del tumor. Se trata de tratamientos más eficaces, personalizados y con menos efectos secundarios que la quimioterapia.

Además, se han producido dos avances muy importantes a la hora de identificar y curar el cáncer de mama: por una parte el screening que permite detectar casos de forma precoz y por otra, el hecho de haber conseguido tratamientos mucho más eficaces para prevenir que  se produzca metástasis.

¿Cuáles son los objetivos a corto, medio y largo plazo en la investigación sobre el cáncer?

En los tres casos, los objetivos son intentar tener tratamientos más efectivos contra las alteraciones moleculares. Hoy lo que más hacemos es investigar las vías de señalización de las células del tumor porque ello nos lleva al desarrollo de fármacos que puedan interferir sobre esas vías de señalización.

Los procedimientos que estamos investigando no son como la quimioterapia, que mataba todas las células indiscriminadamente sino que van dirigidos a interferir sobre esas señales que la célula tiene anormales. Sobre esa base podemos desarrollar terapias contra dianas específicas, no contra toda célula que crece. Así, cada vez utilizamos menos quimioterapia y utilizamos más este tipo de tratamientos biológicos.

Según se ha publicado recientemente, en el genoma de las mujeres latinas se ha descubierto una variante genética de protección contra el cáncer de mama. ¿Qué puertas puede abrir este descubrimiento?

De momento es investigación pura, en este campo se está investigando continuamente. Si vemos que esa alteración es importante intentaremos descubrir por qué  e incorporar ese conocimiento, pero hoy por hoy es investigación pura.

¿Se están modificando las terapias para la menopausia desde que éstas se han relacionado con la aparición de tumores hormonodependientes?

Las hormonas de sustitución que se administraban de forma indiscriminada a todas las mujeres postmenopáusicas hoy no tendrían sentido. De todas formas, parece que el fármaco que podría haber causado más  cánceres de mama era la progesterona y hoy los tratamientos a las mujeres que lo necesitan se centran en los estrógenos, cuya incidencia no parece tan grave como para producir un cáncer de mama.

El cáncer de mama es menos frecuente en mujeres menores de 35 años pero también más agresivo…

Hay contradicciones al respecto. Nosotros estamos haciendo un estudio comparativo sobre la biología de los tumores entre mujeres menores de 35 y mayores. Siempre se ha dicho que las mujeres jóvenes tienen tumores más agresivos biológicamente, pero no todos los trabajos están de acuerdo. Se piensa que las pacientes de menos edad tienen peor pronóstico en cáncer de mama pero ahora se cree que pueda ser debido a otros factores y no solamente a que se presente con una biología más agresiva.

En el caso del cáncer de mama triple negativo, ¿conocer los perfiles de expresión génica puede permitir aplicar una terapia concreta que resulte más efectiva que los tratamientos convencionales?

Las pacientes del grupo triple negativo son las que no expresan ningún receptor, son las que tienen peor comportamiento y para las que tenemos menos tratamiento, porque ningún tratamiento biológico ha hecho efecto. Hoy por hoy, para ellas lo único que tenemos es quimioterapia. Sin embargo, es el grupo sobre el que más se está investigando en estos momentos.

¿Se está tomando en consideración la inmunoterapia para estos casos?

Para el grupo de las triple negativo estamos llevando a cabo tratamientos de tipo inmunológico, pero no sabemos si van a ser efectivos. Se piensa que el ambiente inmune es importante para este tipo de pacientes, pero no tenemos todavía datos de ningún fármaco de esta naturaleza que sea efectivo.

El cáncer de mama es uno de los que cuentan con mayor visibilidad a nivel social. ¿Cómo afecta esto a la hora de emitir un diagnóstico precoz o de comenzar un tratamiento? ¿Hasta qué punto sigue siendo un tabú para las pacientes y su entorno cercano?

Se trata del cáncer más frecuente en las mujeres, de hecho, afecta a 1 de cada 8, aunque la tasa de mortalidad ha descendido mucho y ahora el 80% de las que lo padecen se cura. De cualquier modo, como además afecta a personas jóvenes, con niños pequeños, es un problema de salud pública importante. El miedo de muchas mujeres es no poder cuidar de sus hijos cuando sean mayores y tienen una angustia añadida a la enfermedad muy importante. Por eso en las Unidades de Cáncer tenemos psicólogos que les ayudan a lo largo del tratamiento.

Por otra parte, aunque todavía es un tabú porque a las mujeres les da miedo afrontar esta situación, yo creo que socialmente ya no se identifica cáncer como sinónimo de muerte. Esto está cambiando en nuestra sociedad.

¿Cómo cree que van a afectar los recortes en ciencia a la investigación del cáncer? ¿Y a los tratamientos médicos?

En la sanidad pública tenemos todos los fármacos y todas las innovaciones que necesitamos para este tipo de mujeres. Nos toca estar luchando, pero a nuestras mujeres no les va a faltar de nada, van a tener todos tratamientos que les hagan falta.

En cualquier caso, la investigación es la que más ha sufrido y está sufriendo estos recortes. Respecto a los tratamientos, nuestras mujeres pueden estar tranquilas porque tenemos todos los fármacos nuevos que están a nuestro alcance para atenderlas. Sobre todo en la medicina pública, pues, contrariamente a lo que se piensa,  en la medicina privada tienen más problemas para acceder a los fármacos de innovación. Lo que necesitamos, nos cueste más o nos cueste menos, nuestras pacientes lo tienen.

 

La doctora Anna Lluch durante la clase del Curso de Genética Médica, impartido en el ADEIT, Valencia. Imagen: L. Márquez MedigenePress S.L.)

La doctora Anna Lluch durante la clase del Curso de Genética Médica, impartido en el ADEIT, Valencia. Imagen: L. Márquez MedigenePress S.L.)

 

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