Un estudio genético muestra qué pacientes podrán beneficiarse más del tratamiento con estatinas

Entre un 30 y un 60% de la variación en el riesgo a desarrollar una enfermedad cardíaca es debida a factores genéticos. Durante los últimos años se han identificado cerca de 30 variantes genéticas implicadas. Sin embargo, no se habían evaluado sus efectos combinados en relación con el beneficio clínico derivado de tratamientos que reducen la probabilidad de ocurrencia de eventos cardiovasculares, como por ejemplo la terapia con estatinas.

Un reciente estudio publicado en The Lancet, recoge información de cerca de 48.500 personas de cuatro diferentes ensayos clínicos y evalúa la asociación entre la combinación de 27 variantes conocidas por su implicación en enfermedades cardíacas y el riesgo a desarrollar un evento cardiovascular. Al dividir los participantes en diferentes categorías genéticas de riesgo (baja, intermedia y alta) los investigadores observaron un gradiente significativo en el riesgo a presentar una enfermedad coronaria. Así, los individuos incluidos en la categoría genética de “riesgo alto” presentaron mayor cantidad de eventos cardiovasculares que los de “riesgo bajo”.

Al evaluar el papel del tratamiento con estatinas en la reducción del riesgo a presentar un evento cardiovascular en cada grupo, se observó que la mayor reducción en el riesgo se producía en aquellos individuos considerados genéticamente como con un “riesgo alto”. La terapia con estatinas reducía en un 13% el riesgo en pacientes con bajo riesgo, un 29% en el grupo intermedio y un 48% en el grupo de alto riesgo. Estos resultados tienen repercusiones importantes, debido al debate originado en 2013, después de que el colegio de cardiólogos de EE.UU. y la Asociación Americana del Corazón cambiaran las recomendaciones para la terapia con estatinas y aumentara el número de pacientes para los que se recomienda su utilización como medida preventiva. A pesar de su reconocido efecto sobre los niveles de colesterol, se creó cierta controversia sobre si el fármaco estaba siendo sobreutilizado.

“Existe un debate en marcha sobre qué individuos deberían recibir terapia con estatinas para prevenir un primer ataque al corazón,” indica Nathan O. Stitziel, cardiólogo de la Universidad de Washington y uno de los autores del trabajo. “Algunos han dicho que deberíamos tratar más personas, mientras que otros dicen que necesitamos tratar a menos. Como un ejemplo de medicina de precisión, otra aproximación es identificar qué personas están en elevado riesgo y prescribir terapia con estatinas preferentemente a esos pacientes. La genética parece ser una de las formas de identificar a los pacientes de alto riesgo.” Jessica L. Mega, primera firmante del trabajo añade que los resultados podrían tener un importante papel en ayudar a los médicos a entender qué pacientes se beneficiarán más de la terapia con estatinas.

Para cada categoría de riesgo genético los investigadores calcularon el número de pacientes que los doctores deberían tratar con estatinas para prevenir un ataque al corazón en un periodo de diez años. Los valores disminuyeron desde 66 pacientes en el grupo de bajo riesgo, a únicamente 25 pacientes en el grupo de alto riesgo. Aunque la aproximación de categorizar pacientes en función de los 27 marcadores genéticos no está todavía disponible para los pacientes, las conclusiones del trabajo indican que esta estrategia permitirá decidir qué pacientes presentan un riesgo elevado a sufrir un evento cardiovascular y por tanto beneficiarse al máximo de la terapia con estatinas.

“En los últimos cinco años hemos identificado más de dos docenas de variantes genéticas que aumentan el riesgo a un ataque al corazón,” indica Sekar Kathiresan, director del trabajo. “Nos preguntábamos si aquellos con un riesgo genético elevado  disfrutarían de mayor beneficio de la terapia con estatinas, con respecto a la prevención de un primer ataque al corazón. Ese parece ser el caso.”

Referencia: MegaJL et al. Genetic risk, coronary heart disease events, and the clinical benefit of statin therapy: an analysis of primary and secondary prevention trials. The Lancet. 2015 March 3. Doi: 10.1016/S0140-6736(14)61730-X

Fuentes:

http://www.eurekalert.org/pub_releases/2015-03/bawh-grl030315.php

https://news.wustl.edu/news/Pages/study-shows-who-benefits-most-from-statins.aspx

Imagen: A.Tolosa (Medigene Press SL)

Imagen: A.Tolosa (Medigene Press SL)

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