La expresión materna de un gen influye en el establecimiento de la microbiota intestinal del lactante

La expresión del gen FUT2 en la madre influye en el desarrollo de la microbiota intestinal de los hijos cuando estos son alimentados con leche materna. Así lo indica un estudio de la Universidad de California Davis (UC Davis).

El gen FUT2 codifica para la enzima fucosiltranferasa , encargada, entre otras funciones, de transferir residuos del azúcar fucosa a los glicanos de la leche materna.  Así, la leche producida por madres con actividad fucosiltransferasa, denominadas “secretoras” y madres portadoras de mutaciones inactivadoras en el gen FUT2, “no secretoras”, difiere en la composición de los glicanos.

Las bifidobacterias son de las primeras bacterias en colonizar el intestino de los recién nacidos alimentados con leche materna. El establecimiento temprano de estas bacterias en el sistema digestivo se considera beneficioso y relacionado a una mejor respuesta inmune, así como a una mayor protección frente a patógenos. Algunas bifidobacterias metabolizan los glicanos fucosilados existentes en la leche de las madres con actividad fucosiltransferasa por lo que el equipo de investigadores de la Universidad UC Davis, dirigido por David Mills, hipotetizó que el genotipo de la madre para el gen FUT2 podría influir en la colonización del intestino en los lactantes por parte de estas especies bacterianas.

Los investigadores analizaron muestras de leche de 44 madres caracterizadas genéticamente  como “secretoras” o “no secretoras”, así como las heces de los lactantes en cuatro momentos diferentes de las primeras semanas de edad. Los resultados confirman la diferente composición de la leche materna entre “secretoras” y “no secretoras” e indican que los niños alimentados por madres “no secretoras” presentan un retraso en el establecimiento de las bifidobacterias en su sistema digestivo. Este retraso, concluyen los investigadores, podría ser debido a la dificultad que supone para el lactante la adquisición de especies de bifidobacterias capaces de consumir los azúcares de la leche derivados de la actividad fucosiltransferasa, en ausencia de éstos.

Estas conclusiones no suponen que la leche de las madres que no tienen una copia activa del gen FUT2 sea menos nutritiva o saludable.  “De ninguna forma es la leche de las madres no secretoras menos saludable, y los bebés no se encuentran en riesgo,” afirma David Mills al respecto. “Lo que este trabajo nos muestra es que el genotipo de la madre importa y que influye en la leche materna, la cual promueve el establecimiento de los microbios en los intestinos de sus bebés.” Por el contrario, un mejor conocimiento del modo en el que la composición de la leche materna influye durante el establecimiento  de la comunidad microbiana intestinal de la descendencia podría tener aplicaciones clínicas en la protección de niños en riesgo de enfermedades intestinales. “Este trabajo avanza significativamente nuestros esfuerzos para descifrar cómo la leche humana orquestra increíblemente la colonización del intestino infantil por bacterias útiles, las cuales protegen y guían el desarrollo intestinal durante las etapas tempranas de la vida,” indica Mills. “Entender esta increíble secuencia de eventos proporcionará ejemplos de cómo reparar este proceso donde se haya alterado, como en niños prematuros o bebés con cólicos.”

Debido a que la colonización del intestino por las bifidobacterias se considera dependiente de la exposición a cepas bacterianas ambientales, los estándares de higiene y las costumbres culturales podrían dar lugar a que las poblaciones de bifidobacterias del intestino variaran en personas residentes en áreas geográficas con diferentes niveles de desarrollo.  Así, queda por resolver si la influencia de la actividad fucosiltransferasa en la composición de la leche y su efecto sobre las poblaciones de bifidobacterias sigue el mismo patrón en otras poblaciones humanas.

“Estamos empezando a observar que los niños de diferentes partes del mundo tienen diferentes patrones de colonización por microbios,” indica Zachary T. Lewis, primer autor del trabajo. “Los tipos y niveles de bacterias encontrados en niños de países en desarrollo difieren de los tipos y niveles de bacteria encontrados en los bebés de nuestra cohorte, y esto podría  ser debido a algunas de las diferencias.”

Referencia:  Lewis ZT et al. Maternal fucosyltransferase 2 status affects the gut bifidobacterial communities of breastfed infants. Microbiome. 2015. Doi: 10.1186/s40168-015-0071-z

Fuente: http://www.ucdmc.ucdavis.edu/publish/news/newsroom/9890

Imagen: Mikel García Idiakez. Flickr. CC BY 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/)

Imagen: Mikel García Idiakez. Flickr. CC BY 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/)

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