Biopsias líquidas para el diagnóstico de metástasis de cáncer de mama primario

Amparo Tolosa, Genética Médica News

 

ADN tumoral circulante. Imagen: National Cancer Institute.

Célula tumoral del cáncer de mama. Imagen: National Cancer Institute.

Las denominadas “biopsias líquidas” están basadas en la detección, en sangre, de ADN procedente de las células tumorales, ya se encuentren estas células en el tumor primario, en sitios metastásicos o circulen por el torrente sanguíneo. El ADN tumoral, que contiene las alteraciones genómicas presentes en el tumor o tumores del paciente, constituye únicamente una pequeña proporción del ADN circulante. No obstante, a pesar de su reducida cantidad, diferentes estudios señalan que los niveles de ADN tumoral en el plasma están relacionados con la progresión de la enfermedad. Por estas razones, el ADN tumoral circulante es un candidato muy prometedor para ser utilizado como biomarcador en cáncer.

Un estudio de la Universidad de Lund, Suecia, ha evaluado la monitorización del ADN tumoral circulante en pacientes con cáncer de mama primario, como herramienta de detección de la metástasis, y encontrado que este tipo de ADN permite predecir la aparición de metástasis con meses o años de antelación, así como la gravedad de la progresión de la enfermedad.

Los investigadores analizaron el ADN circulante obtenido de muestras de sangre de 20 pacientes con cáncer de mama primario no metastásico, extraídas durante el seguimiento clínico de las mismas: desde antes de la operación quirúrgica hasta varios años después. En paralelo, identificaron, seleccionaron y validaron las reorganizaciones cromosómicas específicas del cáncer en cada paciente a partir de muestras del tumor primario extraídas durante su extirpación. Y por último, en base a las alteraciones identificadas, cuantificaron la presencia de ADN tumoral circulante en plasma, así como su evolución a través de las sucesivas muestras seriadas. En un 86% de las pacientes que desarrollaron metástasis la detección molecular basada en el ADN circulante precedió al diagnóstico clínico. Además, los niveles de ADN tumoral circulante resultaron ser predictivos para los pronósticos más graves.

ADN tumoral circulante. Imagen: Dr. Steven Harmes. Baylor University Medical Center (National Institute of Cancer).

Imagen por resonancia magnética de un pecho. Imagen: Dr. Steven Harmes. Baylor University Medical Center (National Institute of Cancer).

La propagación metastásica de los tumores de mama primarios es difícil de diagnosticar, en tanto que únicamente se suele detectar cuando el tumor está avanzado (es lo suficientemente grande como para ser palpado, se manifiestan síntomas clínicos, o es visible mediante técnicas de imagen), momento en el que las posibilidades de curación se ven drásticamente reducidas. La ventana de mayor riesgo de recaída metastásica para los pacientes con cáncer de mama primario está estimada en dos años tras la extirpación del tumor primario. Sin embargo, un elevado número de recurrencias son diagnosticadas después de este periodo. Esto muestra la necesidad de desarrollar métodos que permitan monitorizar a las pacientes y obtener un diagnóstico preciso lo antes posible, para tomar las medidas clínicas necesarias y mejorar el pronóstico de la enfermedad.

“Los valores de ADN tumoral circulante en las muestras de sangre identificaron las metástasis con una media de 11 meses antes de que fueran diagnosticados por los métodos clínicos estándar,” indica Lao Saal director del trabajo. “En algunos casos, la prueba en sangre detectó la metástasis hasta tres años antes. Si pudiéramos encontrar las recurrencias del cáncer de forma tan temprana, podríamos ser capaces de tratarlas con mayor éxito.”

Como indican los autores, por el momento, el estudio es una prueba de concepto del método, que deberá ser confirmada en un mayor número de pacientes. Sin embargo, los resultados son muy prometedores y apuntan a que mediante una prueba no invasiva, como es el análisis del ADN de una muestra de sangre, podría detectarse la metástasis en el cáncer de mama. Además, los investigadores señalan otra importante aplicación clínica del procedimiento, todavía por evaluar, como es la determinación de qué pacientes necesitan un tratamiento más agresivo. En la actualidad además de la cirugía, muchas pacientes con cáncer de mama reciben tratamientos complementarios como quimioterapia, terapia hormonal o radioterapia, destinados a minimizar las posibilidades de una recidiva. “Se cree que muchas mujeres con cáncer de mama están siendo sobretratadas, lo que conlleva considerables efectos secundarios y costes,” afirma Lao Saal. “En tanto no se sepa de forma cierta qué mujeres sobrevivirán sin tratamiento adicional, los médicos vacilan sobre si se deben suprimir las terapias adicionales. La monitorización del ADN tumoral circulante, podría ayudar a afrontar esa cuestión”.

De momento, el equipo de Saal ha iniciado nuevos estudios en los que un mayor número de pacientes con cáncer de mama serán monitorizadas en cuanto al ADN tumoral circulante. Además, el equipo está evaluando el método con otros tipos de tumores.

Referencia: Olsson E, et al. Serial monitoring of circulating tumor DNA in patients with primary breast cancer for detection of occult metastatic disease. EMBO Mol Med. 2015 May 18. pii: e201404913. doi: 10.15252/emmm.201404913.

Fuente: http://www.lunduniversity.lu.se/article/a-blood-test-for-early-detection-of-breast-cancer-metastasis

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