Mutaciones asociadas al cáncer en células sanas de la piel

Amparo Tolosa, Genética Médica News

 

biopsias de piel. Imagen: Martincorena I, et al. High burden and pervasive positive selection of somatic mutations in normal human skin. Science. 2015. May 22. Vol. 348. No. 6237. 880-886. Doi: 10.1126/science.aaa6806

Clones mutantes en un centímetro de piel. Imagen: Martincorena I, et al. High burden and pervasive positive selection of somatic mutations in normal human skin. Science. 2015. May 22. Vol. 348. No. 6237. 880-886. Doi: 10.1126/science.aaa6806

Un cuarto de las células de la piel contienen cambios en el ADN asociados al cáncer. Así lo indica un estudio del Wellcome Trust Sanger Institute, Reino Unido, en el que se han analizado más de 200 biopsias de piel expuesta a los rayos solares, y que ha permitido conocer un poco mejor el proceso por el cual una célula sana puede convertirse en una célula tumoral.

Utilizando un método de secuenciación que permite identificar mutaciones que ocurren a muy poca frecuencia, los investigadores secuenciaron 74 genes conocidos por su implicación en el cáncer, en 234 biopsias de la epidermis del párpado de cuatro pacientes. Con edades comprendidas entre los 55 y 73 años, los cuatro individuos se habían sometido a una operación quirúrgica rutinaria en la que se había eliminado un exceso de tejido del párpado que obstaculizaba su visión.

De forma similar a la observada en diferentes tipos de cáncer, el equipo de investigadores encontró una carga elevada de mutaciones asociadas al cáncer en las células analizadas, con perfil característico de mutaciones debidas a la radiación solar. Además, aun siendo piel sana sin signos de alteración, entre un 18 y un 32% de las células analizadas mostraban mutaciones con signos de haber sido positivamente seleccionadas, al igual que se observa en el carcinoma cutáneo de células escamosas, cáncer de piel asociado a la exposición a la radiación ultravioleta. En total se encontraron más de 100 de mutaciones por centímetro cuadrado.

“Con esta tecnología, podemos mirar de cerca los primeros pasos de una célula para convertirse en cancerosa,” indica Peter Campbel, investigador en el Wellcome Trust Sanger Institute y codirector del trabajo. “Estas primeras mutaciones asociadas al cáncer confieren a las células un estímulo, en comparación a sus células vecinas normales. Se produce entonces una explosión de crecimiento que aumenta la reserva de células a la espera de la siguiente mutación que las active todavía más.”

Los resultados del trabajo refuerzan la importancia de analizar el tejido sano para estudiar los mecanismos que llevan a una célula sana a convertirse en una célula tumoral. Algunas de las células normales analizadas, con varias mutaciones asociadas al cáncer, ya habían iniciado el camino hacia la transformación. Sin embargo, se desconoce cuántos pasos más serían necesarios para que la transformación se completase. “La carga de mutaciones que se observa es elevada pero casi con seguridad, ninguno de estos clones se habría desarrollado en cáncer de piel,” explica Iñigo Martincorena, primer autor del trabajo. “Debido a que los cánceres de piel son tan comunes en la población, tiene sentido que los individuos acarreen un número elevado de mutaciones. Lo que estamos observando son las profundidades del iceberg, no el pequeño número de mutaciones de la superficie que convierten en cáncer.”

biopsias de piel. Un estudio apunta a que la luz solar podría activar un oncogen y promover el desarrollo de un tipo específico de cáncer de piel. Imagen: Amanda Mills (Center for Disease Control and Prevention, EEUU)

La exposición al sol es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de piel. . Imagen: Amanda Mills (Center for Disease Control and Prevention, EEUU)

Las mutaciones en las células de la piel que se producen como consecuencia de la exposición a los rayos ultravioleta, es decir de la exposición al sol, se acumulan con el tiempo. Aproximadamente, a una tasa de una mutación en el genoma por día de vida, estiman los investigadores. Esto refuerza la necesidad de proteger la piel frente al sol, bien utilizando protectores solares, bien evitando la exposición de la piel al sol durante las horas de mayor intensidad solar. “Estas precauciones son importantes en cualquier momento de la vida, pero particularmente en los niños, cuya piel crece constantemente, y las personas mayores, que han acumulado ya una batería de mutaciones,” concluye Phil Jones, investigador en el Medical Research Council Cancer Unit y la Universidad de Cambridge y codirector del trabajo.

Referencia: Martincorena I, et al. High burden and pervasive positive selection of somatic mutations in normal human skin. Science. 2015. May 22. Vol. 348. No. 6237. 880-886. Doi: 10.1126/science.aaa6806

Fuente: https://www.sanger.ac.uk/about/press/2015/150521.html

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