La música en los genes

Amparo Tolosa, Genética Médica News

 

La mayor parte de las personas tienen capacidad para percibir y producir música de forma innata, esto es sin un entrenamiento especial. Sin embargo, no todos tenemos las mismas habilidades musicales. Ante alguien con habilidades musicales notorias, no es raro escuchar lo de “le viene de familia” o “lo lleva en la sangre”. Entonces, ¿existe una base genética para la aptitud musical o ésta se adquiere durante la infancia? ¿Puede la variabilidad genética explicar por qué algunas personas desarrollan habilidades musicales y otras son incapaces de repetir una melodía o percibir un ritmo? Como en otras características complejas, la respuesta no es absoluta. Los estudios genéticos realizados indican que tanto factores hereditarios, como ambientales, o la interacción entre ambos, contribuyen a las habilidades musicales, y que las aptitudes varían tanto entre las diferentes personas, como entre los diversos componentes de la música dentro de un mismo individuo. Así, no se puede hablar de “el gen de la música”, como un único gen cuya función sea otorgarnos la capacidad de percibir o producir música, del mismo modo que no se puede hablar de “el gen del lenguaje” o “el gen de la inteligencia”. Pero sí se puede investigar qué genes contribuyen en mayor o menor grado a las habilidades musicales.

La habilidad musical es producto del ambiente, los genes, y la interacción entre ambos. Imagen: Robert Couse-Baker (CC BY 2.0 https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/).

La habilidad musical es producto del ambiente, los genes, y la interacción entre ambos. Imagen: Robert Couse-Baker (CC BY 2.0 https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/).

El análisis genético o genómico de los diferentes aspectos de la habilidad musical es un campo todavía no muy desarrollado y la mayor parte de los estudios se han centrado en características extremas, como los desórdenes en la percepción musical (amusia congénita) o el denominado “oído absoluto”, que consiste en la capacidad de identificar o producir una nota musical sin recibir otra de referencia. No obstante, el rápido desarrollo de las herramientas de análisis genómico ha permitido empezar a obtener algunos resultados relevantes. Por ejemplo, estudios de ligamiento y estudios de asociación del genoma completo han revelado diversas regiones cromosómicas relacionadas con la percepción musical o el “oído absoluto”, como por ejemplo 8q21, 8q24 o 4p14. Estudios más profundos sobre dichas regiones y los genes o elementos reguladores localizados en ellas revelarán si o de qué forma pueden intervenir en dichos rasgos musicales. Además, a través de estudios de asociación en los que se correlaciona la presencia de variantes genéticas con rasgos concretos, genes como AVPR1A o SLC6A4 han sido relacionados con distintos componentes de la música. No obstante, debido al pequeño número de muestras utilizadas y los pocos estudios realizados por el tema, todavía deben obtenerse más evidencias sobre el papel de estos genes en las habilidades musicales y el grado en el que contribuyen a ellas. Otro gen a tener en cuenta es el gen SNCA, que codifica para la alfa-sinucleína (implicada en la regulación neuronal de la dopamina) cuya expresión aumenta tras la ejecución musical y también está implicado en el sistema de control del canto en aves.

Además de evaluar la variabilidad genética que interviene en los diferentes aspectos de la habilidad musical, otros estudios tratan de identificar los mecanismos moleculares que tienen lugar durante o después de la interpretación musical. Así, un trabajo mostraba recientemente que interpretar música activa genes implicados en la neurotransmisión dopaminérgica, función motora, aprendizaje y memoria en los músicos profesionales. En este sentido, sería interesante evaluar también las diferencias de expresión entre profesionales entrenados y personas sin educación musical, para determinar los efectos del entrenamiento (o ambiente).

Imagen: Martinak15 (CC BY 2.0, https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/).

Imagen: Martinak15 (CC BY 2.0, https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/).

En conclusión, aunque todavía queda mucho trabajo para poder esclarecer las bases genéticas y biológicas de la habilidad o experiencia musical, de momento, lo que sí parece estar claro es que el talento musical no depende únicamente de cuánto pueda ensayar una persona o de cómo de intenso haya sido el ambiente musical en el que se haya criado, sino que también intervienen los genes que ha heredado.

Referencias:

Tan YT, et al. The genetic basis of music ability. Front Psychol. 2014 Jun 27;5:658. doi: 10.3389/fpsyg.2014.00658.

Gingras B, et al. Defining the biological bases of individual differences in musicality. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2015 Mar 19;370(1664):20140092. doi: 10.1098/rstb.2014.0092.

Kanduri C, et al. The effect of music performance on the transcriptome of professional musicians. Sci Rep. 2015 Mar 25;5:9506. doi: 10.1038/srep09506

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