La inmuno-oncología se consolida como el tratamiento del futuro en ASCO 2016

Lucía Márquez Martínez

 

La inmunoterapia afianza su papel como tratamiento de futuro en la lucha contra el cáncer. Al menos así se demostró en el último encuentro celebrado por la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO por sus siglas en inglés). Este evento, celebrado el pasado mes de junio en Chicago, reunió a más de 35.000 especialistas internacionales en cáncer y acogió la presentación de cerca de 5.200 estudios y avances oncológicos.

Chicago, IL - 2016 ASCO Annual Meeting - Vista general de participantes y asistentes al Congreso Anual de Oncología Clínica. ASCO Press Center. Utilizada con permiso de la American Society of Clinical Oncology. All rights reserved. © 2016 American Society of Clinical Oncology”.

Chicago, IL – 2016 ASCO Annual Meeting – Vista general de participantes y asistentes al Congreso Anual de Oncología Clínica. ASCO Press Center. Utilizada con permiso de la American Society of Clinical Oncology. All rights reserved. © 2016 American Society of Clinical Oncology.

Como ya se había apuntado en ediciones anteriores, la inmuno-oncología se presentó en la 52 celebración de ASCO como la gran apuesta para abordar el cáncer de forma más eficaz y personalizada. Los fármacos empleados en la inmunoterapia promueven que sean las propias defensas del organismo las que eliminen al tumor.  De esta forma, se logra estimular al sistema inmunológico para que combatan a las células tumorales que han logrado crear mecanismos de resistencia. Además, otra de las ventajas de este tipo de terapias reside en que se puede utilizar un mismo fármaco para tratar distintos tipos de tumores.

En la actualidad, la inmunoterapia se centra en los melanomas, sin embargo, está ganando terreno en los estudios sobre cáncer de pulmón, de riñones o de próstata. Así se pudo comprobar en ASCO, donde diversas compañías presentaron sus resultados en ensayos clínicos que emplean fármacos inmunológicos.

En el caso de Roche, destacaron sus investigaciones con Atezolizumab, un anticuerpo monoclonal en experimentación, para diversos tipos de tumores. Un ejemplo de ello es el estudio IMvigor2010, en el que participaron siete centros españoles y que emplearon el Atezolizumab como tratamiento inicial para el cáncer de vejiga metastásico. “Los resultados revelaron que es una opción eficaz para el tratamiento del carcinoma urotelial localmente avanzado o metastásico, un tipo histológico que representa el 90% de todos los tumores de vejiga y que lleva casi tres décadas sin incorporar avances destacables”, explican desde la compañía. “Atezolizumab redujo el tamaño de los tumores en un 24% en pacientes que no habían recibido tratamiento previo y que no eran candidatos a quimioterapia con cisplatinos. Con una mediana de supervivencia global de 14.8 meses”, añaden.

De igual modo, Roche también presentó los datos relativos al estudio POPLAR, centrado en el cáncer de pulmón no microcítico en fase avanzada y que incluye a pacientes ya tratados previamente con una línea de quimioterapia. Según explican sus responsables, el trabajo asocia “el uso de la inmunoterapia a una cifra de supervivencia global que aumenta a medida que se amplía el seguimiento frente a la quimioterapia con Docetaxel”.

La compañía también apostó en ASCO por el potencial combinatorio de Atezolizumab en otros tipos de tumores. De esta manera, diferentes análisis exploraron las posibilidades del nuevo fármaco combinado con Cobimetinib para el cáncer colorrectal o con Abraxane en mama triple negativo.

Del mismo modo, Alejandro Navarro, investigador del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), expuso los resultados de su investigación, “orientada a explorar la capacidad que tienen los genes relacionados con el sistema inmunitario de predecir la expresión del cáncer de pulmón avanzado y el melanoma, entre otros”, según explican desde el Instituto. De su trabajo – un estudio realizado en varios centros españoles con distintos tipos de tumores- se desprende que la identificación de una respuesta adaptativa estable predice el resultado clínico, independientemente del tipo de cáncer.

Chicago, IL - 2016 ASCO Annual Meeting - Vista general de de la zona de pósters Congreso Anual de Oncología Clínica. ASCO Press Center.Imagen utilizada con permiso de la American Society of Clinical Oncology. All rights reserved. © 2016 American Society of Clinical Oncology.

Chicago, IL – 2016 ASCO Annual Meeting – Vista general de de la zona de pósters Congreso Anual de Oncología Clínica. ASCO Press Center.Imagen utilizada con permiso de la American Society of Clinical Oncology. All rights reserved. © 2016 American Society of Clinical Oncology.

Asimismo, la farmaceútica Bristol Myers abogó por la combinación de Ipilimumab y Nivolumab en varios tipos de cánceres. Entre otros resultados, esta compañía presentó la primera línea de tratamiento contra tumores de pulmón no microcíticos, glioblastomas multiforme recurrentes y cánceres colorrectales metastásicos. Cabe recordar que el propio Ipilimumab fue el primer fármaco empleado en melanoma con metástasis hace seis años.  Bristol Myers también compartió sus datos de supervivencia a largo plazo para tumores como el melanoma avanzado y el carcinoma de células renales.

Una apuesta firme por las terapias dirigidas

Desde hace varios años, las terapias dirigidas centran gran parte de los esfuerzos en la investigación contra el cáncer y, como se pudo ver en ASCO 2016, constituyen un elemento clave de la medicina de precisión. Este tipo de tratamientos actúan sobre blancos moleculares específicos y buscan frenar el crecimiento y la expansión de los tumores.

A lo largo del Congreso fueron muchos los investigadores que confirmaron su apuesta decidida por este enfoque oncológico. Por ejemplo, El Dr. Rodrigo Dienstmann, investigador principal del grupo Oncology Data Science (ODysSey) perteneciente al VHIO, expuso en una presentación oral su estudio sobre las mutaciones de genes clave para el desarrollo del cáncer colorrectal. En él se recogía la existencia de tumores en los que todas las células presentan una misma mutación –los clonales– y otros en los que no todas las células tienen esta mutación –los tumores heterogéneos o con alteraciones subclonales. En este sentido, cabe destacar que la heterogeneidad subclonal es más prevalente en los tumores con mutaciones en los genes BRAF y PI3K (PIK3CA), mientras que los tumores con alteraciones en los genes KRAS y NRAS suelen ser homogéneos y clonales.

El equipo de Dienstmann fue el primero en analizar la relevancia clínica de la clonalidad de las mutaciones en los tumores colorrectales y, según señalan desde el centro, ha descubierto la existencia de “una mayor heterogeneidad molecular en las metástasis de cáncer colorrectal que en los tumores primarios, lo cual refleja cambios evolutivos que favorecen el desarrollo de metástasis o la selección de clones resistentes a las terapias estándares”.

“Hemos visto que la presencia de una mutación, tanto clonal como subclonal, tiene impacto en la supervivencia de los pacientes. También observamos que la proporción de células mutadas en el tumor no incide en la posibilidad de respuesta a los tratamientos personalizados”, apuntó Dienstmann. De igual modo, sus resultados destacan la importancia del uso de técnicas muy sensibles de secuenciación, ya que “aunque el tumor tenga una proporción pequeña de células con mutaciones en un gen clave, esto puede tener un impacto fuerte en su biología”.

Chicago, IL - 2016 ASCO Annual Meeting - Presentación durante el Congreso Anual de Oncología Clínica. ASCO Press Center. Imagen utilizada con permiso de la American Society of Clinical Oncology. All rights reserved. © 2016 American Society of Clinical Oncology.

Chicago, IL – 2016 ASCO Annual Meeting – Presentación durante el Congreso Anual de Oncología Clínica. ASCO Press Center. Imagen utilizada con permiso de la American Society of Clinical Oncology. All rights reserved. © 2016 American Society of Clinical Oncology.

El tratamiento los tumores colorrectales también fue abordado por el Dr. Josep Tabernero, director del VHIO y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron. En concreto, el investigador presentó en la sesión de pósters los resultados de un ensayo clínico de fase II sobre nuevas terapias para pacientes con cáncer colorrectal de tipo BRAF mutado en estado avanzado que emplean inhibidores de BRAF (Encorafenib), EGFR (Cetuximab) y PI3K (Alpelisib).

Este trabajo aborda la efectividad los tratamientos administrados de dos formas distintas: en un régimen triple que combina Encorafenib, Cetuximab y Alpelisib y en uno doble compuesto por Encorafenib y Cetuximab. Como indica el VHIO, ambos tratamientos muestran resultados “muy prometedores” en pacientes que sin estas terapias dirigidas “suelen tener un pronóstico muy desfavorable”. “En el ensayo de fase II, ambos regímenes de tratamiento mostraron una mejoría sustancial en la supervivencia libre de progresión y en la supervivencia global, de modo que los pacientes con este cáncer de difícil tratamiento pueden beneficiarse de la combinación de los regímenes basados en el Encorafenib”, incidió Tabernero.

Por otro lado, la Dra. Judith Balmaña y Laura Digiovanni (VHIO) presentaron las conclusiones de su estudio sobre las posibles interpretaciones contradictorias que se pueden dar en los resultados de las pruebas con secuenciación paralela masiva pertenecientes a diferentes marcas comerciales. Esta investigación fue seleccionada por ASCO 2016 para una presentación oral en el Clinical Science Symposia.

Según explican desde el centro, “el hecho de que una cuarta parte de las muestras presentara interpretaciones contradictorias en la patogenicidad clínica destaca la necesidad de identificar el origen de estas discrepancias y de homogeneizar sus interpretaciones”. “Los paneles de genes en cáncer hereditario son un gran avance tecnológico, que va acompañado de retos clínicos que pasan por interpretar adecuadamente el significado patológico de variantes en nuevos genes. Hace falta consensuar los criterios”, destacan fuentes del VHIO.

Roche también participó con diversas terapias dirigidas. Así, encontramos el estudio japonés J-ALEX, centrado en el tratamiento de un subtipo de cáncer de pulmón- el ALK-positivo- con el fármaco oral Alectinib. Este medicamento actúa inhibiendo la quinasa del linfoma anaplásico (ALK, por sus siglas en inglés) y consigue reducir el riesgo de empeoramiento o muerte en un 66% frente al estándar Crizotinib.

Respecto a las terapias dirigidas en cáncer de mama, uno de los más comunes, se presentó una investigación de Real Wold Data con la molécula Bevacizumab, que incluía datos de 6.500 pacientes con cáncer de mama metastásico. Una parte de los participantes (con HER2 negativo) inició un tratamiento con quimioterapia (Paclitaxel) y otra parte combinó la misma quimioterapia con un medicamento biológico, el antiangiogénico Bevacizumab. Este segundo grupo su mediana de supervivencia global aumentó en 7,9 meses, pasando de 19,8 a 27,7 meses.

Biosimilares y biopsias líquidas: nuevos caminos en la oncología

Los biosimilares – fármacos biotecnológicos semejantes a otros medicamentos biológicos de referencia cuya comercialización se aprueba tras la pérdida de patente del original-, también jugaron un papel predominante en el transcurso de ASCO 2016. Entre los mostrado en el Congreso, destaca el biosimilar relativo al Trastuzumab, una terapia diana contra el cáncer de mama. En concreto, se presentó un estudio de fase III para cáncer de mama HER2+ avanzado que mostró unas tasas de respuesta muy parecidas entre el grupo de mujeres que recibió Trastuzumab y entre el que recibió el biosimilar

Otro punto tratado en ASCO 2016 fueron las biopsias líquidas de la muestra de sangre, que se están convirtiendo en una alternativa factible y segura a las biopsias de tejido y detectan las pequeñas piezas de ADN de las células tumorales que circulan por el torrente sanguíneo. Así, permiten obtener una imagen precisa del paisaje genómico del tumor incluso en niveles bajos de material genético circulante y facilitan de esta manera la correcta selección de una terapia para cada paciente.

Por último, otro de los avances presentados en ASCO fue el doble trasplante de células madre del paciente. En concreto el Consorcio de Oncología Infantil de Estados Unidos presentó un estudio en el que demostraba cómo este tratamiento junto a quimioterapia, permite seguir con vida, tres años después de tratamiento, al 61,4% de los niños con neuroblastoma, un cáncer infantil de alto riesgo.

 

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