La historia genética de los aborígenes australianos

CNAG-CRGEl investigador del CNAG-CRG Òscar Lao participa en el estudio que analiza el genoma de la población aborigen australiana y que ayudará a comprender cómo se produjo la salida de los primeros humanos de África

Los resultados se publican esta semana en la revista Nature

 

El debate sobre cómo Australia fue poblada inicialmente y cómo sucedieron los cambios en el lenguaje y la cultura no está resuelto todavía. En este continente se hallan algunas de las pruebas arqueológicas más antiguas de los humanos modernos fuera de África que datan de hace unos 50.000 años, lo cual ha sido interpretado por algunos investigadores como una evidencia de la existencia de múltiples diásporas fuera del continente Africano. Sin embargo, el 90% de los aborígenes australianos habla idiomas que pertenecen a una misma familia lingüística que se remonta no más de unos pocos miles de años. Los primeros estudios genómicos de la población aborigen australiana publicados en Nature esta semana proporcionan algunas de las respuestas a estas cuestiones.

Un equipo internacional de científicos, en colaboración con los aborígenes australianos, han secuenciado el genoma de 83 aborígenes australianos modernos y el de 25 habitantes de Papúa, los vecinos del norte de los australianos, cubriendo así la mayor parte del continente australiano y la cordillera central de Nueva Guinea. Los nuevos datos revelan hallazgos interesantes. A gran escala y remontándose en el tiempo hasta poco después de que los humanos modernos salieron de África, las secuencias de ADN muestran que los aborígenes australianos y los papúes se separaron conjuntamente de los europeos y los asiáticos hace unos 58.000 años. Unos 8.000 años más tarde, coincidiendo con el momento en el que las primeras personas llegaron a Sahul, el nuevo continente guineano / australiano, el tamaño de la población disminuyó. Los aborígenes australianos y los papúes divergieron hace aproximadamente 37.000 años, mucho antes de la separación física de Australia y Nueva Guinea, hace unos 10.000 años. Estas personas, procedentes de Asia continental y que viajaron hacia Australia, son la población ancestral de la mayoría, sino de todos los australianos de hoy en día. Posteriormente, la población australiana ancestral se diferenció en subgrupos hace aproximadamente 31.000 años con la formación del desierto central, que probablemente actuó como una barrera para las migraciones.

Diferentes estudios genómicos han abordado el origen de los aborígenes australianos. Imagen: Steve Evans from Citizen of the World (Australia: Aboriginal Culture 008) [CC BY 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)].

Diferentes estudios genómicos han abordado el origen de los aborígenes australianos. Imagen: Steve Evans from Citizen of the World (Australia: Aboriginal Culture 008) [CC BY 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)].

Alrededor del 90% de los aborígenes australianos de hoy en día pertenecen a la familia lingüística pama-ñungana. Esta familia se originó hace sólo unos 6.000 años, pero de acuerdo con el nuevo estudio las personas que hablan las lenguas pama-ñungana hoy comenzaron a diferenciarse genéticamente en Australia hace 31.000 años. El encaje de todo esto ha intrigado a los científicos durante décadas. Eske

Willerslev investigador de la Lundback Foundation, del Centro de GeoGenética de Copenhague, Universidad de Cambridge y del Sanger Institute ha liderado el estudio y explica: “en un principio esta diferencia de edades comprendidas entre los resultados genéticos y el origen de las lenguas era desconcertante. Primero pensamos que las lenguas tenían que ser mucho más antiguas de lo que apuntaban las hipótesis anteriores. Pero luego encontramos evidencia de un aumento de la población y de expansión desde el noreste de Australia hacia el resto del continente hace unos 10.000 años. Probablemente, esta migración trajo cambios lingüísticos y culturales. Lo que es extraño es el impacto genético limitado que estos pueblos tuvieron en los grupos con los que entraron en contacto, mientras que su impacto cultural y lingüístico fue enorme. Nunca hemos visto nada como esto antes. Es como unos inmigrantes que cambian la forma en que gente habla y piensa y luego desaparecen de nuevo, como fantasmas.”

La participación del CNAG-CRG

El investigador del CNAG-CRG Òscar Lao, que dirige el grupo de Genómica de Poblaciones, es primer co-autor de este trabajo y ha contribuido al estudio analizando e interpretando la subestructura de poblaciones de los aborígenes australianos. “El análisis de estos datos ha sido muy complejo porque la mayoría de individuos que hemos analizado tienen un componente europeo y del este asiático reciente muy importante (en algunos casos, el 80% del genoma de un individuo que se auto-denomina como aborigen australiano es europeo), que interfiere con cualquier análisis que intente esclarecer que pasó antes de que llegasen los europeos. Reducir o eliminar del genoma este componente ha sido muy difícil y ha limitado el número de muestras que hemos podido utilizar.

Los resultados apuntan a que la variación genética de los aborígenes australianos sigue unos patrones geográficos muy marcados, una característica que ya se había detectado en otras regiones del mundo (por ejemplo en Europa) pero que debido a la peculiar historia del continente australiano y de sus implicaciones para comprender el origen del hombre no estaba nada claro que también fuese así en Australia. Además, se ha visto que esta variación genética depende también de la lengua que habla cada población, igual que en otras regiones del mundo. En conjunto, esta sub-estructura genética de poblaciones presente en el continente australiano nos ha permitido predecir con una elevada precisión el origen geográfico de una muestra a partir de su variación genética.”

El debate sobre si los humanos modernos migraron del continente africano en una o varias olas es muy intenso en esta edición de Nature. Este estudio y otro liderado por el investigador de Harvard David Reich concluyen que los australianos son principalmente el resultado de una sola ola de salida de África. Sin embargo no excluyen escenarios más complejos en los que, por ejemplo, habrían existido olas más antiguas de humanos modernos que habrían tenido muy poco impacto en el paisaje genómico de Australia y Papúa. Esta última hipótesis se plantea también en otro estudio en el mismo número de Nature.

Sobre el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG)

El CNAG-CRG se creó en 2009 con la misión de llevar a cabo proyectos de análisis y secuenciación de ADN en colaboración con investigadores de Catalunya, España y otras partes del mundo y de asegurar la competitividad internacional de nuestro país en el área estratégica de la genómica.

El CNAG-CRG es una organización sin ánimo de lucro fundada por el Ministerio español de Economía y Competitividad y el Gobierno catalán a través del Departamento de Economía y Conocimiento y el Departamento de Salud. Los fondos competitivos y de investigación contractual con el sector privado proporcionan fondos adicionales. Desde el 1 de Julio de 2015, el CNAG forma parte del Centro de Regulación Genómica (CRG).

El CNAG-CRG forma parte del mapa de Infrastructuras Científicas y Técnicas Singulares (ICTS) como ICTS distribuida junto con la Plataforma de Metabolómica del Centro de Ciencias Ómicas (COS). Las ICTS son instalaciones reconocidas por el Ministerio de Economía y Competitividad para desarrollar investigación de vanguardia y de máxima calidad. Son únicas o excepcionales en su género y su importancia y carácter estratégico justifica su disponibilidad para todo el colectivo de I+D+i.

Fuente: CNAG-Barcelona, 21 de septiembre de 2016 

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