Identificados los primeros genes de riesgo para el síndrome de Tourette

Amparo Tolosa, Genética Médica News

 

síndrome de tourette

La existencia de un componente hereditario para el síndrome de Tourette se conoce desde hace tiempo. Sin embargo, hasta el momento, los estudios genómicos no habían proporcionado resultados concluyentes o reproducibles.

Un estudio recientemente publicado en Neuron acaba de identificar los primeros genes cuya alteración aumenta el riesgo a desarrollar síndrome de Tourette, lo que abre el camino para conocer mejor las bases moleculares de la enfermedad y poder investigar en tratamientos para la misma.

El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por la aparición de movimientos o vocalizaciones involuntarias, rápidas y repentinas. Para aquellos pacientes en los que los tics interfieren gravemente con su vida diaria existen algunos tratamientos farmacológicos. Sin embargo, éstos suelen conllevar efectos secundarios a largo plazo y su eficacia es limitada, debido principalmente a la falta de conocimiento sobre los mecanismos biológicos responsables de la enfermedad.

La existencia de un componente hereditario para el síndrome de Tourette se conoce desde hace tiempo. Sin embargo, hasta el momento, los estudios genómicos no habían proporcionado resultados concluyentes o reproducibles.

En el trabajo, los investigadores utilizan una aproximación ya utilizada en otros trastornos como el autismo: analizan el exoma o parte del genoma que codifica para proteínas, en tríos formados por una persona afectada por síndrome de Tourette y sus progenitores. El objetivo de este análisis era detectar variantes genéticas de novo, presentes en el afectado y ausentes en los progenitores, que estuvieran relacionadas con el síndrome. Por definición, las variantes de novo son aquellas que no se heredan de los padres y ocurren de forma espontánea en la formación de los gametos o poco después de la fecundación. Su frecuencia es muy baja pero cuando se producen pueden tener un peso importante en el fenotipo.

“Estudiamos variantes de novo aunque son muy raras porque generalmente tienen un efecto más extremo que las mutaciones heredadas y pueden proporcionarnos mucha información sobre las causas subyacentes de una enfermedad,” indica Jeremy Willsey, uno de los directores del trabajo. “Esto también se traduce en el desarrollo de terapias: si estas variantes aumentan de forma importante el riesgo de un niño para tener síndrome de Tourette esperamos que entender estos cambios pueda llevar a tratamientos muy efectivos para el trastorno.”

En primer lugar, los investigadores analizaron 325 tríos procedentes de una muestra obtenida de la colaboración internacional de diferentes grupos de investigación. A continuación, validaron las variantes genéticas identificadas en una muestra independiente de 186 tríos procedentes del Consorcio Internacional de Síndrome de Tourette.

 

En el estudio se analiza el exoma o parte del genoma que codifica para proteínas, en tríos formados por una persona afectada por síndrome de Tourette y sus progenitores.

 

El equipo encontró evidencias de la contribución de variantes genéticas de novo al síndrome de Tourette: la presencia de este tipo de variantes era mayor de lo esperado en los afectados por el síndrome. Al estimar el peso que estas variantes podrían tener en el desarrollo del trastorno, obtuvieron que cerca de un 12% de los casos de la enfermedad podrían estar causados por las mismas.

Además, los investigadores identificaron cuatro genes en los cuales se habían producido mutaciones en diferentes pacientes de modo independiente: WWC1, CELSR3, NIPBL y FN1. La presencia de mutaciones en estos genes aumentaba significativamente el riesgo a desarrollar la enfermedad. WWC1 codifica para una proteína del citoplasma que se expresa en riñón y cerebro e interacciona con múltiples rutas moleculares. CELSR3 codifica para una proteína cadherina que podría estar relacionada con el crecimiento de las neuritas y la función de los axones en neuronas. NIPBL codifica para una proteína relacionada con la reparación del ADN y la unión de cromátidas durante la meiosis. Por último, FN1 codifica para dos formas de la proteína fibronectina 1 implicadas en la adhesión celular, la migración y la diferenciación celular.

Los resultados del trabajo, proporcionan las primeras claves para entender cómo se produce el síndrome de Tourette, siguiendo una historia similar a la ocurrida en los trastornos del espectro autista hace unos años.  “Hemos hecho ahora con el síndrome de Tourette lo que empezamos hace cinco años con los trastornos del espectro autista,” señala Matthew State, director del Departamento de Psiquiatria en la Universidad de California San Francisco y co-director del trabajo. “Estos resultados muestran que el síndrome de Tourette sigue la misma senda, lo que significa que hay un brillante futuro para entender la genética del trastorno.”

Investigación original: Willsay JA, et al. De Novo Coding Variants Are Strongly Associated with Tourette Disorder. Neuron. 2017. Doi: http://dx.doi.org/10.1016/j.neuron.2017.04.024

Fuente: First Clear-Cut Risk Genes for Tourette Disorder Revealed. https://www.ucsf.edu/news/2017/05/406851/first-clear-cut-risk-genes-tourette-disorder-revealed

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